El “poder médico” de Cuba en colapso: nuevo informe revela explotación sistemática
El “poder médico” de Cuba en colapso: nuevo informe revela explotación sistemática
El primer informe del Observatorio de Programas de Exportación Laboral Cubanos (OCLEP) documenta una doble crisis humanitaria: el colapso del sistema de salud en la isla y la trata de decenas de miles de médicos cubanos enviados al extranjero en condiciones que cumplen con la definición internacional de trabajo forzoso.
Basados en 31 informes de base y más de 70 testimonios individuales recopilados entre julio y agosto de 2025, los hallazgos describen un país donde los hospitales y clínicas permanecen vacíos mientras el gobierno afirma con orgullo que más de 22.000 médicos cubanos están actualmente activos en más de 50 países. Sin embargo, estimaciones independientes sugieren que la cifra real es considerablemente mayor, llegando potencialmente a entre 40.000 y 50.000 o más, dependiendo de cómo se contabilicen las misiones y el personal. Llegar a una cifra precisa sigue siendo difícil debido a la falta de transparencia de todas las partes involucradas, tanto del gobierno cubano como de los países anfitriones que contratan estas misiones.
Sistema de salud en ruinas
Dentro de Cuba, la atención sanitaria está colapsada:
Más de 12.000 médicos y 7.000 enfermeras abandonaron el sistema en 2023, ya sea emigrando o reasignados al exterior.
La salud pública recibe apenas 1,8–2% del presupuesto nacional, mientras que el turismo y el sector inmobiliario reciben 20 veces más inversión.
Más del 30% de los reportes describen a niños como víctimas: negación de cirugías, tumores sin tratar o dependencia total de donaciones.
Las ambulancias tardan días en llegar, provocando muertes evitables; muchas consultas son atendidas por estudiantes de medicina en lugar de médicos titulados.
Las familias deben aportar sus propias jeringas, antibióticos, anestesia e incluso sábanas; más de la mitad de los reportes mencionan dependencia del mercado negro o de donaciones.
Extrapolando a partir de las estadísticas oficiales y el éxodo de profesionales, expertos estiman que millones de cubanos—posiblemente más de la mitad de la población—carecen hoy de acceso confiable a la salud. Niños y ancianos son los más afectados, con testimonios de tumores cerebrales sin tratamiento, deformaciones óseas y malnutrición.
Médicos como mercancía de exportación
En el exterior, las brigadas médicas generan miles de millones de dólares anuales para La Habana, pero bajo condiciones coercitivas:
Los países anfitriones pagan entre 3.000 y 10.000 dólares por médico al mes, pero los profesionales reciben solo entre 3% y 30% de ese ingreso.
Los testimonios confirman al menos 9 de los 11 indicadores de trabajo forzoso de la OIT, incluyendo abuso de vulnerabilidad, engaño, restricción de movimiento, aislamiento, retención de documentos, retención de salarios, condiciones de trabajo y de vida abusivas, horas extras excesivas e intimidación/amenazas.
La definición de trata del Protocolo de Palermo aplica plenamente: los médicos son reclutados bajo engaño, trasladados al extranjero y explotados en condiciones de las que no pueden escapar.
En Venezuela, algunos fueron obligados a atender a grupos armados bajo amenaza; en México, los contratos hasta 2028 siguen siendo secretos, y las propias autoridades reconocen que no saben cuánto dinero llega realmente a los médicos.
En un caso documentado en Bahamas, el 92% del salario fue retenido.
Una crisis patrocinada por el Estado
El informe de OCLEP concluye que el régimen opera una “economía de trata laboral”, priorizando la entrada de divisas sobre la salud de sus ciudadanos. Las donaciones internacionales, ya sean de ONGs o de la diáspora, suelen desviarse hacia hospitales de élite para extranjeros, mientras la población común queda desamparada.
El costo humano es abrumador: si entre el 50 y 60% de los 11 millones de cubanos carecen de servicios médicos adecuados, entre 5 y 6 millones de personas sufren directamente las consecuencias del colapso sanitario.
Llamado a la rendición de cuentas
El informe exige acciones urgentes de la comunidad internacional, entre ellas:
Revisión independiente de los contratos médicos por parte de los países receptores.
Condicionar la ayuda extranjera a la transparencia y la no desviación de recursos.
Aplicar sanciones de EE. UU. y la UE contra los responsables de trata de personas.
Amplificar los testimonios de las víctimas cubanas en foros de la OIT, la ONU y el sistema interamericano.
“Cuba exporta a sus médicos como mercancía, mientras en casa los niños mueren esperando gasas y antibióticos”, resume uno de los testimonios. El Observatorio advierte que sin una acción decisiva, el modelo del régimen seguirá violando derechos fundamentales y alimentando una emergencia humanitaria en uno de los sistemas de salud más celebrados —pero hoy vacíos— del mundo
El turbio negocio de las batas blancas: cómo el régimen cubano convierte a los médicos en una fuente de ingresos para el Estado mientras su pueblo paga con su salud
OCLEP ha publicado su segundo informe mensual, que documenta cómo el régimen cubano utiliza a su personal médico como fuente de ingresos estatales bajo condiciones que cumplen con las definiciones internacionales de trabajo forzoso y trata de personas. Basado en diez investigaciones de campo independientes y 22 testimonios recogidos en septiembre de 2025, el informe revela un esquema sistemático en el que los médicos cubanos enviados al exterior son coaccionados, vigilados y privados del 75 al 95 % de sus salarios, mientras el sistema de salud dentro de la isla se hunde en una crisis humanitaria sin precedentes.
El estudio confirma que las llamadas “brigadas médicas” —presentadas oficialmente como misiones de solidaridad— funcionan en realidad como una industria estatal de exportación de mano de obra, que genera entre 4 800 y 6 000 millones de USD anuales, convirtiéndose en la principal fuente de divisas del régimen.
Principales hallazgos
Indicadores de trabajo forzoso documentados en el 100 % de los casos, incluyendo confiscación de pasaportes, retención de salarios, vigilancia constante, control ideológico, represalias familiares y amenazas de prisión por “deserción”.
Todos los informes cumplen con la definición del Protocolo de Palermo sobre trata con fines de explotación laboral, con la coerción institucionalizada por ley y aplicada por los servicios de seguridad del Estado.
Entre el 75 y el 97 % de los salarios son retenidos por intermediarios estatales como Servicios Médicos Cubanos S.A. y la Unidad Central de Cooperación Médica (UCCM).
Más de 4 500 médicos han abandonado el sistema de salud nacional en los últimos tres años, dentro de un éxodo de más de 20 000 trabajadores sanitarios desde 2022.
En la isla, hospitales continúan cerrando, se suspenden cirugías por falta de anestesia y equipos, y las familias deben conseguir medicamentos básicos en el mercado negro o mediante remesas del exterior.
Una doble crisis estructural
El análisis de OCLEP expone una realidad dual:
La exportación forzosa de médicos sostiene las finanzas del régimen mientras la salud pública cubana se derrumba.
Niños, ancianos y pacientes crónicos carecen de antibióticos y atención básica. Paralelamente, los profesionales enviados al extranjero enfrentan toques de queda, censura y restricciones de movimiento, en violación de los Convenios 29 y 105 de la OIT, el Protocolo de Palermo y normas fundamentales de derechos humanos.
Llamado a la rendición de cuentas internacional
El informe exhorta a los gobiernos y organismos multilaterales —incluidos la OIT, la ONU, la OEA y la OPS— a exigir transparencia en los contratos laborales, prohibir la confiscación de salarios y crear mecanismos seguros para que los profesionales cubanos denuncien la coerción sin temor a represalias.
“Detrás de la imagen de servicio humanitario se esconde un sistema de coerción que convierte a los médicos cubanos en mercancía estatal, mientras deja a su pueblo sin atención.”
A medida que el Observatorio se prepara para lanzar su plataforma pública de evidencias en noviembre de 2025, OCLEP llama a los gobiernos democráticos, organizaciones laborales y redes de la diáspora a proteger a los denunciantes, monitorear los contratos con Cuba y defender la libertad y dignidad de los profesionales de la salud cubanos.
El Estado cubano de trabajo forzoso: coerción intersectorial y el papel central de las misiones médicas
El Observatorio de Programas de Exportación de Mano de Obra Cubana (OCLEP), dependiente del programa CFLCMM, financiado por el Departamento de Estado de EE. UU., publica su informe de noviembre de 2025, que documenta nueva evidencia de trabajo forzoso sistémico en el modelo global de exportación de mano de obra de Cuba. Basándose en 13 informes de campo e investigación recientemente analizados, así como en los testimonios de 26 profesionales de la salud cubanos exiliados consultados en Brasil, el informe revela un sistema estatal consolidado que explota al personal médico y a otros trabajadores cubanos en múltiples sectores y regiones.
Los hallazgos de OCLEP muestran que las brigadas médicas cubanas en el extranjero, a menudo promovidas como misiones humanitarias, son de hecho un componente central de un sistema altamente estructurado de trabajo coercitivo, diseñado para generar ingresos extranjeros mientras restringe la autonomía de los trabajadores.
La evidencia de noviembre confirma el uso generalizado de:
● Confiscación de pasaportes y retención de documentos de identidad
● Expropiación salarial forzosa, en la que el Estado se queda con entre el 70 y el 90% de los salarios pagados por los países de acogida
● Vigilancia, restricciones de movimiento, toques de queda y seguimiento ideológico
● Amenazas de represalias familiares, traslados en represalia y prohibiciones de ocho años para regresar a Cuba
● Falsificación obligatoria de estadísticas médicas para preservar contratos extranjeros
● Coerción sexual y vulnerabilidades basadas en el género denunciadas en entornos de misión
● Jornadas laborales extremas, condiciones inseguras y robo estructural de salarios
Nuevos informes de noviembre revelan que el modelo de trabajo coercitivo en Cuba va mucho más allá de las misiones médicas. Se documentaron patrones paralelos de engaño, vigilancia, retención de salarios y controles retaliativos entre:
● Brigadas de construcción
● Trabajadores marítimos y navieros
● Técnicos y trabajadores industriales
● Delegaciones culturales y artistas
● Cubanos desplegados en programas extranjeros a través de intermediarios estatales
Esta réplica intersectorial demuestra que el trabajo forzoso no es incidental, sino una política estatal fundamental, mantenida mediante mecanismos de control legal, financiero e ideológico.
Si bien estos casos quedan fuera del ámbito de recopilación de datos de campo directos del CFLCMM, análisis independientes muestran cláusulas contractuales coercitivas similares a las documentadas en América Latina, África y Oriente Medio. Su presencia indica graves deficiencias en la debida diligencia en los países receptores y una creciente internacionalización del sistema cubano de trabajo forzoso.
Por qué es importante el trabajo de OCLEP
Con más de 32.000 profesionales de la salud cubanos desplegados en 67 países los riesgos de trabajo forzoso siguen aumentando. Mientras OCLEP se prepara para lanzar su plataforma completa de evidencia digital a principios de 2026, el informe de hoy demuestra la necesidad de monitoreo independiente, documentación centrada en los sobrevivientes e informes públicos transparentes.
La evidencia de noviembre de 2025 muestra un patrón inconfundible:
La industria cubana de exportación de mano de obra es un sistema de tráfico controlado por el Estado, adaptable, rentable y en expansión, que requiere una respuesta internacional coordinada y una mayor protección para sus víctimas.
Se profundiza la crisis del trabajo forzoso en Cuba: Abusos normalizados en medio del colapso de la atención médica y la persistente impunidad
El Observatorio de Programas de Exportación de Mano de Obra Cubana (OCLEP), bajo el programa de Combate al Trabajo Forzoso en las Misiones Médicas Cubanas (CFLCMM) financiado por el Departamento de Estado de los EE. UU., publica su informe de diciembre de 2025, que documenta nueva evidencia de que el sistema de trabajo forzoso de Cuba es sistémico, continuo y se refuerza a sí mismo, vinculando el colapso interno, las misiones médicas internacionales y la explotación transnacional.
El informe se basa en diez nuevos informes de campo realizados en la isla en diciembre de 2025, que incluyen 44 testimonios comunitarios recopilados durante ese mes. Estos hallazgos se analizan junto con 133 testimonios recopilados entre julio y noviembre de 2025 de profesionales de la salud cubanos, actuales y retirados, que participaron en programas estatales de exportación de mano de obra, así como investigaciones jurídicas independientes y periodismo de investigación, lo que demuestra que el trabajo forzoso asociado a las misiones médicas cubanas no puede entenderse de forma aislada.
Los informes de campo de diciembre revelan una crisis de salud pública y saneamiento sin precedentes en Cuba. La acumulación generalizada de basura, la escasez de agua, los cortes de electricidad y los brotes incontrolados de dengue, chikunguña, oropouche y enfermedades gastrointestinales han generado condiciones de extrema vulnerabilidad. Cuarenta y cuatro personas, entre ellas trabajadores de la salud, empleados de servicios públicos, vendedores ambulantes, residentes de la comunidad y funcionarios locales, brindaron testimonios que describen cómo la enfermedad, el colapso de los servicios y la pobreza erosionan las opciones significativas y obligan a aceptar condiciones abusivas de trabajo y supervivencia. Estos hallazgos demuestran que el riesgo de trabajo forzoso comienza en la isla, mucho antes del despliegue en el extranjero.
En consonancia con hallazgos anteriores de OCLEP, el informe de diciembre confirma que las misiones médicas cubanas funcionan como un componente de un sistema más amplio de exportación de mano de obra organizado por el Estado. En el conjunto de datos de julio a diciembre de 2025, OCLEP documentó los 11 indicadores de trabajo forzoso de la OIT, incluyendo retención de salarios, restricción de movimiento, vigilancia, intimidación, control de pasaportes, horas extras excesivas y evidencia de coerción física y sexual. Estas prácticas no son abusos aislados, sino resultados predecibles de un sistema diseñado para generar ingresos extranjeros mientras se mantiene el control sobre una fuerza laboral altamente calificada.
Como parte de su análisis de diciembre, OCLEP revisó una investigación exhaustiva independiente producida por Instituto Británico de Derecho Internacional y Comparado (BIICL). Examen longitudinal de BIICL de los acuerdos bilaterales y la práctica institucional de aproximadamente2010–2024valida de forma independiente los hallazgos basados en testimonios de OCLEP y destaca un factor habilitador crítico: la marco humanitario positivo. De las misiones médicas cubanas en foros internacionales. Esta narrativa dominante ha ocultado prácticas coercitivas, retrasado la rendición de cuentas y permitido que los abusos documentados se traten como "acusaciones" en lugar de hallazgos que requieran respuesta.
Los informes de diciembre demuestran además que la coerción no termina con la salida de la misión. El periodismo de investigación documenta cómo entran en Cuba extrabajadores médicos y otros profesionales. rutas de migración irregular, enfrentando precariedad legal, robo de salarios, condiciones laborales inseguras y explotación. La migración surge no como una alternativa libre, sino como una estrategia de supervivencia inducida coercitivamente, extendiendo el riesgo del trabajo forzoso a través de las fronteras.
Por qué esto importa
La evidencia de diciembre de 2025 revela un patrón claro: El colapso interno genera vulnerabilidad; la exportación de mano de obra explota esa vulnerabilidad; las narrativas internacionales retrasan la rendición de cuentas; y la migración perpetúa la explotación.
En conjunto, estos hallazgos subrayan la urgencia de una acción internacional coordinada, una diligencia debida más fuerte por parte del Estado anfitrión y mecanismos de rendición de cuentas centrados en los sobrevivientes.
Exportando vulnerabilidad: Nuevo informe de OCLEP documenta cómo las misiones médicas cubanas mantienen el trabajo forzoso a través de las fronteras
El informe presenta nueva evidencia que muestra que el trabajo forzoso asociado con las misiones médicas cubanas no es accidental ni aislado, sino que está arraigado en un sistema transnacional de gobernanza laboral que abarca Cuba y múltiples países anfitriones.
Basándose en nueve informes de campo anónimos en la isla de Cuba, 21 testimonios de profesionales de la salud cubanos con experiencia en misiones e investigaciones de expertos de la sociedad civil de México, Brasil y Venezuela, el análisis de enero documenta cómo la coerción económica, el control administrativo y los acuerdos de contratación indirecta operan juntos para restringir la autonomía de los trabajadores y difundir la rendición de cuentas a través de las fronteras.
De las condiciones a los mecanismos
Si bien informes anteriores de OCLEP destacaron el papel del colapso económico de Cuba en la vulnerabilidad, los hallazgos de enero de 2026 centran el análisis en cómo se materializa la coerción. La evidencia documenta prácticas recurrentes, entre ellas:
● Confiscación de salarios y rutas de pago opacas, que dejan a los trabajadores dependientes de ingresos controlados por el Estado;
● Exclusión de los profesionales médicos de los contratos, celebrándose acuerdos únicamente entre instituciones de acogida y entidades estatales cubanas;
● Sanciones administrativas y aplicación informal de las normas, fomentando el cumplimiento mediante presión económica y profesional en lugar de la fuerza abierta.
En conjunto, estos mecanismos normalizan la coerción dentro de las misiones médicas y limitan la capacidad de los trabajadores de rechazar asignaciones, plantear inquietudes o retirarse sin penalización.
Las prácticas del país anfitrión son importantes
Un avance clave del informe de enero es el análisis ampliado de la facilitación por parte del país anfitrión. La evidencia de México y Brasil muestra cómo los marcos contractuales que excluyen a trabajadores individuales —a menudo presentados como cooperación humanitaria— refuerzan el trabajo forzoso al ocultar la rendición de cuentas y eludir las protecciones de los derechos laborales.
El informe destaca que la participación del país anfitrión no es neutral: las decisiones de implementación respecto de los contratos, las estructuras de pago y la supervisión juegan un papel importante en el sostenimiento o la mitigación de los acuerdos laborales coercitivos.
Misiones bajo turbulencia: el caso de Venezuela
El informe de enero también incluye un registro de campo desde Venezuela, que documenta interrupciones operativas abruptas que afectaron a las misiones médicas cubanas tras importantes acontecimientos políticos. Las observaciones incluyen la suspensión temporal de servicios, la reubicación del personal cubano bajo la autoridad cubana y la reapertura bajo condiciones restrictivas. Este caso ilustra la rápida adaptación de las misiones médicas cubanas a la turbulencia política, con implicaciones inmediatas para la movilidad, la transparencia y la autonomía de los trabajadores, lo que pone de relieve el esquema de trabajo forzoso en la gobernanza de las misiones médicas transnacionales.
Por qué es importante
El informe de OCLEP de enero de 2026 refuerza que las misiones médicas cubanas funcionan en un espacio de responsabilidad compartida, donde los controles del país de origen y las prácticas del país de acogida interactúan para determinar los resultados laborales. El trabajo forzoso surge no solo de condiciones abusivas, sino también de acuerdos estructurales —como el empleo indirecto, la opacidad financiera y la discreción administrativa— que facilitan la explotación y diluyen la responsabilidad.
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