Se profundiza la crisis del trabajo forzoso en Cuba: Abusos normalizados en medio del colapso de la atención médica y la persistente impunidad
7 diciembre de 2025
Se profundiza la crisis del trabajo forzoso en Cuba: Abusos normalizados en medio del colapso de la atención médica y la persistente impunidad
7 diciembre de 2025
El Observatorio de Programas de Exportación de Mano de Obra Cubana (OCLEP), bajo el programa de Combate al Trabajo Forzoso en las Misiones Médicas Cubanas (CFLCMM) financiado por el Departamento de Estado de los EE. UU., publica su informe de diciembre de 2025, que documenta nueva evidencia de que el sistema de trabajo forzoso de Cuba es sistémico, continuo y se refuerza a sí mismo, vinculando el colapso interno, las misiones médicas internacionales y la explotación transnacional.
El informe se basa en diez nuevos informes de campo realizados en la isla en diciembre de 2025, que incluyen 44 testimonios comunitarios recopilados durante ese mes. Estos hallazgos se analizan junto con 133 testimonios recopilados entre julio y noviembre de 2025 de profesionales de la salud cubanos, actuales y retirados, que participaron en programas estatales de exportación de mano de obra, así como investigaciones jurídicas independientes y periodismo de investigación, lo que demuestra que el trabajo forzoso asociado a las misiones médicas cubanas no puede entenderse de forma aislada.
Los informes de campo de diciembre revelan una crisis de salud pública y saneamiento sin precedentes en Cuba. La acumulación generalizada de basura, la escasez de agua, los cortes de electricidad y los brotes incontrolados de dengue, chikunguña, oropouche y enfermedades gastrointestinales han generado condiciones de extrema vulnerabilidad. Cuarenta y cuatro personas, entre ellas trabajadores de la salud, empleados de servicios públicos, vendedores ambulantes, residentes de la comunidad y funcionarios locales, brindaron testimonios que describen cómo la enfermedad, el colapso de los servicios y la pobreza erosionan las opciones significativas y obligan a aceptar condiciones abusivas de trabajo y supervivencia. Estos hallazgos demuestran que el riesgo de trabajo forzoso comienza en la isla, mucho antes del despliegue en el extranjero.
En consonancia con hallazgos anteriores de OCLEP, el informe de diciembre confirma que las misiones médicas cubanas funcionan como un componente de un sistema más amplio de exportación de mano de obra organizado por el Estado. En el conjunto de datos de julio a diciembre de 2025, OCLEP documentó los 11 indicadores de trabajo forzoso de la OIT, incluyendo retención de salarios, restricción de movimiento, vigilancia, intimidación, control de pasaportes, horas extras excesivas y evidencia de coerción física y sexual. Estas prácticas no son abusos aislados, sino resultados predecibles de un sistema diseñado para generar ingresos extranjeros mientras se mantiene el control sobre una fuerza laboral altamente calificada.
Como parte de su análisis de diciembre, OCLEP revisó una investigación exhaustiva independiente producida por Instituto Británico de Derecho Internacional y Comparado (BIICL). Examen longitudinal de BIICL de los acuerdos bilaterales y la práctica institucional de aproximadamente2010–2024valida de forma independiente los hallazgos basados en testimonios de OCLEP y destaca un factor habilitador crítico: la marco humanitario positivo. De las misiones médicas cubanas en foros internacionales. Esta narrativa dominante ha ocultado prácticas coercitivas, retrasado la rendición de cuentas y permitido que los abusos documentados se traten como "acusaciones" en lugar de hallazgos que requieran respuesta.
Los informes de diciembre demuestran además que la coerción no termina con la salida de la misión. El periodismo de investigación documenta cómo entran en Cuba extrabajadores médicos y otros profesionales. rutas de migración irregular, enfrentando precariedad legal, robo de salarios, condiciones laborales inseguras y explotación. La migración surge no como una alternativa libre, sino como una estrategia de supervivencia inducida coercitivamente, extendiendo el riesgo del trabajo forzoso a través de las fronteras.
Por qué esto importa
La evidencia de diciembre de 2025 revela un patrón claro:
El colapso interno genera vulnerabilidad; la exportación de mano de obra explota esa vulnerabilidad; las narrativas internacionales retrasan la rendición de cuentas; y la migración perpetúa la explotación.
En conjunto, estos hallazgos subrayan la urgencia de una acción internacional coordinada, una diligencia debida más fuerte por parte del Estado anfitrión y mecanismos de rendición de cuentas centrados en los sobrevivientes.
Previamente:
El “poder médico” de Cuba en colapso: nuevo informe revela explotación sistemática
7 de octubre de 2025
El primer informe del Observatorio de Programas de Exportación Laboral Cubanos (OCLEP) documenta una doble crisis humanitaria: el colapso del sistema de salud en la isla y la trata de decenas de miles de médicos cubanos enviados al extranjero en condiciones que cumplen con la definición internacional de trabajo forzoso.
Basados en 31 informes de base y más de 70 testimonios individuales recopilados entre julio y agosto de 2025, los hallazgos describen un país donde los hospitales y clínicas permanecen vacíos mientras el gobierno afirma con orgullo que más de 22.000 médicos cubanos están actualmente activos en más de 50 países. Sin embargo, estimaciones independientes sugieren que la cifra real es considerablemente mayor, llegando potencialmente a entre 40.000 y 50.000 o más, dependiendo de cómo se contabilicen las misiones y el personal. Llegar a una cifra precisa sigue siendo difícil debido a la falta de transparencia de todas las partes involucradas, tanto del gobierno cubano como de los países anfitriones que contratan estas misiones.
Sistema de salud en ruinas
Dentro de Cuba, la atención sanitaria está colapsada:
Más de 12.000 médicos y 7.000 enfermeras abandonaron el sistema en 2023, ya sea emigrando o reasignados al exterior.
La salud pública recibe apenas 1,8–2% del presupuesto nacional, mientras que el turismo y el sector inmobiliario reciben 20 veces más inversión.
Más del 30% de los reportes describen a niños como víctimas: negación de cirugías, tumores sin tratar o dependencia total de donaciones.
Las ambulancias tardan días en llegar, provocando muertes evitables; muchas consultas son atendidas por estudiantes de medicina en lugar de médicos titulados.
Las familias deben aportar sus propias jeringas, antibióticos, anestesia e incluso sábanas; más de la mitad de los reportes mencionan dependencia del mercado negro o de donaciones.
Extrapolando a partir de las estadísticas oficiales y el éxodo de profesionales, expertos estiman que millones de cubanos—posiblemente más de la mitad de la población—carecen hoy de acceso confiable a la salud. Niños y ancianos son los más afectados, con testimonios de tumores cerebrales sin tratamiento, deformaciones óseas y malnutrición.
Médicos como mercancía de exportación
En el exterior, las brigadas médicas generan miles de millones de dólares anuales para La Habana, pero bajo condiciones coercitivas:
Los países anfitriones pagan entre 3.000 y 10.000 dólares por médico al mes, pero los profesionales reciben solo entre 3% y 30% de ese ingreso.
Los testimonios confirman al menos 9 de los 11 indicadores de trabajo forzoso de la OIT, incluyendo abuso de vulnerabilidad, engaño, restricción de movimiento, aislamiento, retención de documentos, retención de salarios, condiciones de trabajo y de vida abusivas, horas extras excesivas e intimidación/amenazas.
La definición de trata del Protocolo de Palermo aplica plenamente: los médicos son reclutados bajo engaño, trasladados al extranjero y explotados en condiciones de las que no pueden escapar.
En Venezuela, algunos fueron obligados a atender a grupos armados bajo amenaza; en México, los contratos hasta 2028 siguen siendo secretos, y las propias autoridades reconocen que no saben cuánto dinero llega realmente a los médicos.
En un caso documentado en Bahamas, el 92% del salario fue retenido.
Una crisis patrocinada por el Estado
El informe de OCLEP concluye que el régimen opera una “economía de trata laboral”, priorizando la entrada de divisas sobre la salud de sus ciudadanos. Las donaciones internacionales, ya sean de ONGs o de la diáspora, suelen desviarse hacia hospitales de élite para extranjeros, mientras la población común queda desamparada.
El costo humano es abrumador: si entre el 50 y 60% de los 11 millones de cubanos carecen de servicios médicos adecuados, entre 5 y 6 millones de personas sufren directamente las consecuencias del colapso sanitario.
Llamado a la rendición de cuentas
El informe exige acciones urgentes de la comunidad internacional, entre ellas:
Revisión independiente de los contratos médicos por parte de los países receptores.
Condicionar la ayuda extranjera a la transparencia y la no desviación de recursos.
Aplicar sanciones de EE. UU. y la UE contra los responsables de trata de personas.
Amplificar los testimonios de las víctimas cubanas en foros de la OIT, la ONU y el sistema interamericano.
“Cuba exporta a sus médicos como mercancía, mientras en casa los niños mueren esperando gasas y antibióticos”, resume uno de los testimonios. El Observatorio advierte que sin una acción decisiva, el modelo del régimen seguirá violando derechos fundamentales y alimentando una emergencia humanitaria en uno de los sistemas de salud más celebrados —pero hoy vacíos— del mundo